LA ASESINA DE MI ESPOSA
—Te amo –, le dijo ella sin perder esa divina mirada que la enamoraba.
—Yo también, mi luna.
— ¿Luna? –Dijo ella desconcertada.
—Luna, eso eres en mí por ser la luz que alumbra mi camino, por ser lo último que miro en la noche...luna por ser tan pura y bella como ella –. ella estaba perdiendo su ser en esas palabras y ahora más que nunca, sentía como su corazón se detenía. –Mi niña, Asunción, la mujer más bella que puedo tener y que mis ojos pueden mirar, me haría el honor de... –, metió la mano dentro de la bolsa de su camisa y sacó un bello anillo color dorado. – ¿Casarse conmigo? –Asunción sentía que era el fin de su mundo, el aire ya no llegaba a sus pulmones y las lágrimas salieron inco