Confesiones a la Luna
Sin embargo, dentro de mí ardía la certeza de que necesitaba más, mucho más.
Fue en un atardecer teñido de rojo y oro cuando papá me habló sobre la muerte de mamá, su voz un susurro cargado de dolor y remordimiento. La manada Crescent Moon, bajo el mando de su Alfa, había sido la culpable. Uno de sus guerreros, en medio del caos de un ataque inesperado, había asesinado a mamá mientras ella desesperadamente intentaba ocultarme, asegurando mi supervivencia por encima de la suya.