Destino
—me hice esa pregunta, al no tener la respuesta, miré por la ventanilla del avión privado, podía ver las luces de la ciudad a lo lejos.
—Joven Foster, en diez minutos aterrizaremos, por favor, ponga su cinturón de seguridad—dijo la azafata, hice un movimiento de barbilla, ajusté el cinturón y recargué la cabeza en el respaldo del sillón, cerré los ojos.
— ¿Dónde están, Regina?
Después de los diez minutos, caminé por la pista, la camioneta de la empresa, me esperaba, Aarón, el segundo chófer, me abrió la puerta cuando ya estaba a un par de metros de él