AMOR SALVAJE
—réplico, golpeando el escritorio con fuerza.
—Que se casó ayer. Deben estar en la hacienda... si es que no han partido de luna de miel.
No puedo escuchar más. Salgo como poseído, directo hacia la hacienda. Años intentando olvidar la existencia de Iván Felipe, mi medio hermano, y aún así el destino insiste en enfrentarnos. Él siempre tuvo lo que yo deseaba: la cercanía de nuestro padre, la protección de una madre, la educación, el dinero. Acepté mi suerte, pero esto es diferente. Marta era mía. No perderé otra vez.