Dos Hermanas, Un Secreto Del Don
En nuestro séptimo aniversario de bodas, estaba montada sobre las piernas de mi esposo, Lucian, el Don de la mafia, besándolo con pasión. Mis dedos hurgaban con disimulo en el bolsillo de mi costoso vestido de seda, buscando la prueba de embarazo que había escondido ahí. Quería guardarme la noticia inesperada para el final de la noche.
La mano derecha de Lucian, Marco, preguntó con una sonrisa sugerente en italiano:
—Don… ¿qué tal su nuevo secretito?
La risa burlona de Lucian vibró en mi pecho y sentí cómo se me revolvía el estómago. Respondió, también en italiano:
—Como un durazno verde. Fresco y tierno.
Su mano todavía acariciaba mi cintura, pero tenía la mirada perdida.
—Que esto quede en