Jugando con el amor
Las llamas me envolvieron por completo y en un santiamén me volví en una pila de carbón humeante, hecha cenizas.
Él quiso despegar sus labios de mi boca pero yo no le dejé. Reaccioné de inmediato y tomando sus mejillas seguí besándolo, disfrutado de su boca, saboreando sus labios, gozando de su besos, embriagándome con su saliva, suspirando sin cesar, gimiendo incluso, sollozando de placer. Su aliento me envolvió por completo, calcinando, también, mis entrañas, quemándome por completo. El fuego me salía de las orejas.