Bajo Acuerdo
Grace acarició mi mejilla suavemente con la yema de sus dedos, un toque tierno y reconfortante.
—No lo lamentes, amor. Todo llegó cuando tenía que llegar, en el momento justo. Quizá… si hubieras vuelto antes, no me habrías conocido. Y yo no habría conocido esto—dijo, apoyando la mano sobre mi pecho, sintiendo el latido de mi corazón—. Este latido, esta conexión que tenemos.