Destino
—Gracias, doctor, se lo agradecería.
Al salir el doctor, tomé aire, las lágrimas finalmente cayeron, el sentimiento era abrumador, tenía miedo, -mi mano se fue a mi vientre- algo en mi interior creció de manera inesperada, la puerta se abrió, miré y era mi padrino, al verme, palideció, se acercó a toda prosa hacia a mí.
— ¿Regina? ¿Qué pasa? ¿Qué tienes? —el doctor entró y me entregó el vaso de agua. —Doctor, ¿Qué es lo que ella tiene?