Kalila, eclipse de Luna.
El cuerpo parecía el de un león o tigre, aunque su piel era la misma que la de una serpiente o dragón, de color azulado y blanco, una mezcla tan perfecta que los dejo sin habla, aunque también podía ser el hecho de estar viendo dos cabezas, si, de un solo cuerpo nacían dos cabezas, la de un tigre y la de un dragón y de ambas el fuego salía quemando todo a su paso.
— Por la diosa. — dijo con miedo Ukara, aun así, trato de que el aire, que siempre fue su aliado desviara las llamas que buscaban quemarlos por completo, sus manos se movieron rápidas, ráfagas de ventisca fría que chocaban con las lenguas de fuego, pero que sin embargo