VIDAS CRUZADAS
La misma de viva sonrisa como lo era aquel hombre que no parecía poder dejar de sonreír mientras estuviera con aquel pedazo de cielo que la vida le había dado solo a él.
—Mira, papá —, señaló la pequeña el cielo azul adelante. —Aquella nube parece un elefante —, continuó diciendo la pequeña mientras comía del helado de fresa que su padre le había comprado.
—Mmm, yo no creo que sea un elefante —, dijo Diego dudando un poco de las palabras de su hija. —Más bien parece un león.
— ¡No es cierto, papá! Míralo bien, no es un león, es un elefante como la película que fuimos a ver la semana pasada.