La Esclava Del Rey Alfa: Madre De Sus Hijos
Pensó Aitana sintiendo como sus ojos se humedecían, sabiendo que ella simplemente no podría competir con esa mujer, porque incluso si el Alfa solo sintiera un poco de cariño por su primer amor, esto sería más de lo que sentía por ella, porque no había conseguido que su frío compañero la quisiera ni un poco, de hecho creía que él la odiaba, a pesar de que ella no tenía idea del por qué, ya que solo intentaba hacerlo feliz.
— Shh, basta ahí viene el Alfa. — Murmuró la primera criada y los ojos de Aitana inevitablemente se dirigieron hacia la puerta donde su compañero, ese hombre perfecto de casi dos metros y musculoso, que imponía al solo entrar a un lugar con esos penetrantes ojos azules y