TE PROHIBO NO AMARME LOBA
Por eso llamé a mi lobo.
—Mat, anoche, cuando fuiste a ver a nuestra Luna, ¿sentiste algo extraño? —pregunté esperanzado.
—Ahora que lo mencionas, Jacking, nuestra Luna levitó por un momento —contestó Mat, preocupado como yo.
—¿Levitó, Mat? ¿Estás seguro de eso? Eso no debería estar sucediendo.
—Sí, Jacking —lo sentía quedarse pensando antes de volver a escucharlo—. También la sentí muy poderosa, como si su loba Ast estuviera despierta.