El precio de tu amor por mí
Los murmullos aumentaron, con una mezcla de sorpresa y tensión.
— Isabela ha manipulado, mentido y utilizado a todo aquel que se le ha cruzado en su camino, incluyendo a ustedes. Sin embargo, aquí, hoy, frente a todos los presentes, quiero que quede algo claro: ni ella ni nadie va a robarme mi nombre, mi dignidad ni mi familia. Yo no tengo nada que esconder porque mi conciencia está totalmente tranquila.
En ese instante, las puertas se abrieron de nuevo. Como si el destino disfrutara del espectáculo, Isabela entró, vestida de rojo intenso, con el cabello suelto y una sonrisa venenosa en los labios.