EL CEO E LA NOVIA DEL MAFIOSO
Viktor, un hombre de 47 años, alto, de cabello oscuro y ojos fríos que parecían perforar el alma, bebía un vaso de vodka helado mientras repasaba los planes con sus hombres: Alexei Nikolaev, especialista en tácticas implacables, y Sergei Petrov, experto en seguridad y destrucción.
— Alexei, Sergei — ordenó, la voz cortante como una cuchilla —, si fallan en capturar a **ese gusano mimado hoy, juro que sus cabezas rodarán antes del atardecer. Malú volverá conmigo. No hay opciones. ¿Entendido?
Alexei Nikolaev, con un sudor frío corriendo por la nuca, tragó saliva antes de responder:
— Sí, señor. Confirmamos que el objetivo estará en la fiesta en Gramado con solo cinco guardias. Sin policía, es