LA OBSESIÓN DEL EMPERADOR
Entre tanta cosa, ella se había olvidado por completo de Cale, y ahora que lo recordaba sería para verlo morir en manos de un tirano loco que, en lugar de matarla, como ella esperaba, parecía querer continuar la vida con ella a su lado, como si nada malo hubiera pasado entre los dos.
Pero Leone II había hecho mucho daño, daños imperdonables que absolutamente nadie en el mundo podría juzgar, pues él era el hombre más fuerte de dos imperios, el propio y el que, sin querer, acababa de reclamar como suyo tras matar a ese hombre que osó tocar el cabello de su mujer.