EL CEO Y SU AMANTE
por favor ayudame ¡¡ — grite mientras el sicario me arrastraba
El sicario me sostenía por el pelo dándome unas patadas para que me estuviera quieta, pero yo seguia moviendome y dando patadas por la necesidad de que el gorila me soltara y así echar a correr para salvar mi vida, pero todo lo que hice fue en vano, ya que ese hombre tenia mucha mas fuerza. Cuando el sicario me tiró al suelo y rasgó la poca ropa rota que me quedaba, se tumbó encima de mi cuerpo, aprovechando el último esfuerzo que me quedaba para darle un mordisco en su labio, escuchando a penas unos segundos después un disparo, viendo como caia a mi lado y sin vida el sicario. Intente entonces levantarme del suelo para echar a