La Venganza de la Millonaria
Lionel no lo deja ni un momento, lo ayuda a ponerse de pie, pero no logra que se calme, Mateo está en un estado deplorable y Lionel teme que pueda hacer algo estúpido en ese momento.
—¡Lo maté! —grita desde lo más profundo de su alma y se aferra a su amigo, porque es lo único que lo mantiene cuerdo—. ¡Maté a mi hijo! Lionel, lo maté… y sé que a ella también, porque lo amaba, a pesar de que el padre es un desgraciado, ella amaba a ese bebé…
—Mateo, cálmate, por favor.
—No puedo, ¿cómo calmas la consciencia de un asesino? La maté a ella lentamente y ahora a mi hijo… y lo peor de todo es que solo me queda vivir para pagar por ese pecado tan grande.