Corazón gélido
Acepto tus disculpas y lo entiendo, pero ya no…
—Me quieres, Isabella —afirmé en un susurro, acercándome más a ella—. No me pidas que sea tu amigo cuando ambos sabemos que no funcionaremos como tal. Los amigos no sienten lo que tú y yo sentimos —Ladeé la cabeza, admirando sus mejillas cada vez más ruborizadas—. Eres todo lo que siempre esperé, eres mi mundo, Isabella, eres la persona que añoré por tanto tiempo, eres la otra mitad de mi alma, aunque suene estúpidamente cliché. Eres mi corazón, mi vida… —Inhalé y exhalé hondo—. Te lo suplico, dame la oportunidad de reparar el daño que he hecho, que te hice, y dame la oportunidad de construir un mundo para los dos. Por favor, hermosa, solo…
—Va