La Audiencia Que Cambió Mi Destino
En la pantalla, Cecilia estaba acurrucada contra Marcello, y Marcello Falcone sostenía a su mujer con una mirada de posesión inconfundible.
¡Crash!
Estrelló su copa de cristal contra la pared.
—No... no puede ser verdad... —murmuró, pero la mirada en los ojos de Cecilia le decía que sí lo era. Esto no era una actuación.
Una oleada masiva de pánico y dolor se apoderó de su corazón, dificultándole la respiración.
—Cariño, ¿no habíamos acordado que no pensarías en ella cuando estuvieras conmigo? —Chloe intentó aferrarse a él como de costumbre, pero Raphael la apartó de un empujón.