LA ENFERMERA DEL MAFIOSO
Para el Dragón de la Tríada, ver a Clara pintar era lo más cercano a presenciar un milagro celestial.
Con trazos seguros y pinceladas cargadas de sentimiento, Clara comenzó a darle vida al lienzo en blanco. En el centro de la obra, emergiendo de un fondo oscuro y tormentoso, comenzó a plasmar las siluetas perfectas de un estanque lleno de flores de loto en pleno crecimiento. Pero lo más impresionante era la figura que envolvía el agua: un dragón oriental imponente, de escamas oscuras y detalles dorados, que rodeaba el estanque con su cuerpo protector, aislando a las flores de la tormenta con una posesividad absoluta. El cuadro reflejaba a la perfección a Wei, a ella y a los gemelos que crecí