AMANTE DEL CEO
Las cortinas, agitadas por el viento violento, se movían como espectros a su alrededor, y su melena oscura, más propia de un príncipe de guerra que de un hombre común, caía con soltura sobre su espalda, bajo la atenta mirada de su mujer, que cierra los ojos ante aquella escena.
Maximus Albani no era simplemente un hombre; era un símbolo, una leyenda. Su retorno no era una casualidad, ni un simple evento. Era el regreso de un poder que había permanecido dormido demasiado tiempo. Las mafias, los imperios criminales más grandes, temblaban ante su nombre, sabían que su tiempo se acababa.
El Demonio Italiano ha vuelto.
Y la historia, una vez más, sería escrita por su mano. Los imperios de la mafi