Deseo Salvaje
Moscú, laboratorio Steel.
No importaba cuantas tazas de café tomara, nada le quitaba el sabor amargo que tenía en la boca, ese sabor que solo saboreaba cuando sabía que su hijo estaba yendo en contra de lo planeado, no iba a permitir que su deseo y amor por ella, lo cegara, ambos necesitaban unir sus fuerzas para destronar el legado de Albus Hoffman, el que ya estuviera muerto no le dejaba tranquilo, no cuando sabía que su princesa estaba en manos de un criminal de tal categoría, porque puede que por fuera solo aparente ser el líder de la mafia italiana, pero incluso la orden le temía.