EL CALOR DE SU PIEL
—Bien —responde al fin, y su transformación es instantánea.
Su pose es impecable. La cola naranja, esponjosa y seductora, cuelga con un aire travieso desde su costado, insinuando de dónde proviene, mientras las orejas puntiagudas sobre su cabeza se inclinan hacia adelante, dando una apariencia salvaje. Su lengua apenas asoma entre sus labios húmedos, y su mirada, intensa y cargada de deseo, completa el cuadro. No puedo evitar sentir un pequeño estremecimiento al ver cómo se mete en el papel de una criatura exótica, atrapada entre lo salvaje y lo erótico. Parece un personaje salido de un anime hentai, así que me sorprende no estar desesperado por aprovechar es