El universo escucho mal
Pero entonces sus ojos se despegaron del cristal, y cayeron una vez más en ese pequeño humanoide, feto lo llamarían algunos, sin embargo para ella era su bebé, ese que en menos de 24 horas, le había mostrado un mundo cargado de colores, que había provocado en ella el volver a soñar una vez más con un futuro incierto, pero hermoso, con el sueño absurdo que quizás eso era lo que el universo le enviaba a ella, un regalo maravilloso, ahora estaba allí, sobre esa madera vieja, y Sabrina simplemente no podía saltar por la ventana, no podía dejarlo en el piso, por lo que con las últimas fuerzas que le quedaban y con un cuidado que no sabía que poseía, estiró las manos hacia esa pequeña bolsa y lo l