Extra Marital
Estaba haciendo frío, pero en cuanto salió de la habitación y puso la mano en el comienzo de las escaleras, su boca se abrió tan grande que pensó que su mandíbula se había quedado estancada.
Toda la sala estaba llena de globos, entre blancos, tonos rosas muy pálidos y algunos más brillantes. En el sofá reposaba un oso gigante con una cara muy tierna, y muchas cajas de regalos de color rojo, que se esparcían por todo el lugar.
Por más que veía hacia todas partes, ella no veía a Dominic por ningún lado, así que rápidamente bajó las escaleras y se posicionó de frente a la mesa donde había una nota, con una caja diminuta encima.