AMANTES ©
Estaba más nerviosa de lo normal, a eso retribuyó que era por la presencia de Edward.
Las luces del club fueron apagadas y la pantalla se encendió, en ella aparecía una mujer de cabello largo negro hasta la cintura, de piel aceitunada y maquillada de manera natural. Vestida apenas con una bata de color negro que dejaba a la imaginación de que no llevaba nada más, solo adornaba su cuello un collar, con el dije grande de un arco. No solo la sensualidad se hizo presente en ella, sino también la elegancia. Y era realmente eso, lo que Morgana quería proyectar. Que lo sencillo, también tenía clase.
En el minuto uno, con cincuenta segundos, el comercial terminó con el siguiente eslogan: