Sombra oscura
Una risa sorda, profunda, resuena en la habitación cerrada, una risa que hace vibrar el aire, que me desgarra un poco más.
— Conoces mi nombre, murmura, su voz baja como un susurro cargado de secretos, «Oscuro».
La palabra cae entre nosotros, pesada, cargada de promesas prohibidas, un nombre que resuena como una tormenta lejana, como una noche sin fin.
— Oscuro… como la noche que envuelve tus secretos, como la parte oscura que te niegas a ver en ti.
Lo miro, con la mandíbula apretada, el aliento entrecortado, el odio y el deseo en mis pupilas.