Tabú: Ataduras y Pecados - Fetiches
¿Te follarías a repartidores como yo todo el día?
Ana se mordió el labio, la oscuridad dándole valor para las palabras sucias. El sudor goteaba de su frente, cayendo en su escote, e imaginó la boca de él lamiéndolo todo.
—¿Fantasía? Imagino a un tipo agarrándome en el trabajo, en el baño de la oficina. Me aprieta contra el lavabo, me sube la falda y me mete los dedos en el coño mojado, dedeándome fuerte mientras muerdo su brazo para no gritar. Después, me folla por detrás, golpeándome el culo mientras me corro. Sin condón, llenándome de leche hasta que gotee por mis piernas. Joder, Marcos, me estoy volviendo loca aquí solo de hablarlo.