OBSESIVO
—Acabo de descubrir que odio pelear contigo —cerró los ojos y elevó nuestras manos, para apoyar la frente en el dorso de la mía.
Presionó el rostro en mi piel y se quedó así un rato. Con la cara algo caliente, observé discretamente el perfil de su rostro, miré la nariz alta y recta, las pestañas largas y claras, curvadas hacía arriba, la mandíbula marcada, el mentón partido... Dorian Baudelaire, de raíces francesas, era el ejemplo perfecto de un hombre: poseía riqueza, tenía una personalidad atrayente y su aspecto... Su aspecto era masculino y atractivo en todo sentido.
¿Pero existen los hombres tan perfectos? No lo creía, una vida dura me había enseñado que los hombres más apuestos y nobles