Perfecto Desconocido
—Me encanta cuando trenzas mi cabello —estampó sus labios en mi cuello y las cosquillas aumentaron.
—Sabes que me gusta atenderte como una reina.
—¿Por qué eres tan perfecto? —rio.
—No soy perfecto, corazón. Nadie en este mundo lo es —deslizó las manos por mi cuello hasta posicionarlas en mis hombros y apretarme suave en este lugar—. Buscamos ser mejor persona cada día, pero la perfección es surreal; no existe. Yo tengo muchos errores y no paro de cometerlos día tras día. Lo que sucede es que ante nuestros ojos, todo lo que nos hace bien, lo vemos perfecto; que no ocasiona ningún mal. No obstante, lo perfecto es un arma de doble filo, porque dependes tanto de a tener el control de todo que n