La esposa a la que dejó morir
En la lucha, derribaron una vela, y toda la casa estalló en llamas.
Dejé el periódico y caminé hacia la ventana de piso a techo, contemplando el hermoso horizonte de la antigua Roma.
Me imaginé la escena: en una mansión destartalada, dos personas que una vez lo tuvieron todo, destrozándose mutuamente en una tormenta de desesperación y odio, consumidos finalmente juntos.
Qué irónico.
Una vez, Dante me dijo que Seraphina era la "hermanita" que tenía que proteger.