De Su Amor a Su Venganza
Para los que no lo conocían, Sebastián dejó de ser el presidente que cargaba el peso de una empresa gigante y pasó a ser un villano frío, calculador, capaz de cualquier cosa.
En medio de ese caos, un día, el nombre de Inés comenzó a aparecer en menciones y tendencias. Al principio tímidamente, luego con fuerza, hasta que la arrastraron de lleno al torbellino.
Para el público, aunque Inés había pasado por mil problemas, seguía siendo la esposa de Sebastián, la señora Altamirano, la nuera de Don Horacio. Y cuando la gente notó que ella tampoco había aparecido en el hospital ni una sola vez, se despertó la moralina retrógrada.