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Me Echó Por Su Esposa Plagiadora

Me Echó Por Su Esposa Plagiadora

El primer día que volví a la empresa, durante la hora del almuerzo, apoyé la cabeza en el escritorio para descansar. De pronto, oí varios golpes secos sobre mi escritorio. Levanté la cabeza y vi a Flora Vargas, una diseñadora que hacía poco había empezado a aparecer por la oficina y a meterse en los asuntos del área de arquitectura. —La hora del almuerzo terminó hace cinco minutos y tú sigues aquí durmiendo como si nada. A partir de mañana, ni te molestes en volver a trabajar. Le expliqué que acababa de volver de reunirme con un cliente y que, por ese proyecto, llevaba varias noches seguidas casi sin dormir. Ella hizo una mueca de desprecio. —¿Y eso qué tiene de difícil? No es más que salir a comer con clientes, entretenerlos con tragos y luego hacer unos cuantos planos para salir del paso. Además, tú ni siquiera tienes que marcar entrada. Casi nunca te apareces por la oficina. ¿Con qué cara te atreves a dormirte en pleno horario laboral? Me dio tanta rabia que terminé soltando una carcajada de pura incredulidad. Como arquitecta principal de la empresa, yo había sacado adelante la mayoría de los proyectos. Podía decirse que, si la empresa había llegado tan lejos, gran parte del mérito era mío. Ella solo veía que yo no tenía que estar todos los días en la oficina ni marcar entrada, pero no veía que me la pasaba viajando por todo el país para buscar proyectos y reunirme con clientes. Además, como arquitecta reconocida en el sector, la mayoría de los clientes venían a colaborar con nosotros precisamente por mi reputación. Contuve el enojo y le pregunté: —Tú ni siquiera eres de Recursos Humanos. ¿Quién te crees que eres para despedirme así porque sí? Ella respondió: —Me basta con que mi esposo sea el director general de esta empresa. Me quedé helada. ¿Desde cuándo mi novio tenía esposa?
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Bloqueé al CEO Equivocado

Bloqueé al CEO Equivocado

De la nada, mi novio virtual me mandó una foto de su almuerzo. En la foto aparecía un filete recién hecho, todavía humeante. "Amor, sí almorcé bien. ¿Me felicitas?" Estaba a punto de responderle: "Qué bien te portaste", cuando bajé un poco la vista y, de pronto, vi unas letras impresas en el borde del plato: Tecnologías Maika. El corazón me dio un vuelco. Qué coincidencia tan absurda. La empresa donde trabajo también se llama así. Me quedé paralizada, con la mente completamente en blanco. No puede ser… ¿Será que mi novio virtual, con el que llevo más de un año saliendo, está aquí, tan cerca de mí?
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Estrenando Cuñadita

Estrenando Cuñadita

Hace un tiempo, mi cuñadita, que todavía está en la preparatoria, vino a pasar unos días y se quedó en mi casa. La muchachita, con el cuerpo ya bien desarrollado, estaba todos los días con una blusita de tirantes y shorts cortos, sin siquiera ponerse el brasier. Ya sea caminando o sentada, los pechos se le marcaban siempre firmes y paraditos, la cinturita fina y ondulada, las nalgas redondas y carnosas siempre respingonas… para cualquier hombre era imposible no tener pensamientos. Y mucho menos para un cuñado como yo, de alma calenturienta y descaro lujurioso; la palabra “cuñadita”, para mí, era la tentación definitiva…
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El masajista ciego

El masajista ciego

Con la epidemia se vio afectado mi sueldo, y para ganar más dinero con el que mantener a mi familia, volví a mi profesión anterior de masajista ciego a tiempo parcial. Sin embargo, lo que no me esperaba fue que había un servicio especial oculto en la última planta de ese salón de masajes. La primera clienta que atendí allí fue Cecilia Lagos, la bella presidenta de mi empresa, y quería que le diera un masaje especial...
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De esposa oculta a su peor pesadilla

De esposa oculta a su peor pesadilla

En la cena de ensayo de mi boda, una foto mía con el hermano mayor de mi prometido…desnudos en la cama… fue exhibida frente a todos. Dije que era un montaje. Jason, mi futuro esposo y el Don del Vale, dijo: —Te creo. Borró la imagen… y aun así se casó conmigo. Durante dos años, me mantuvo oculta mientras mi hermanastra, Nerissa, permanecía a su lado en público. Dijo que era para protegerme… y yo le creí. Le creí incluso cuando los rumores decían que se acostaba con ella, incluso cuando la presentó como su Donna… hasta hoy, cuando los encontré a los dos en la misma cama. Jason ni siquiera dejó de besarla cuando me vio. —¿Te gusta mi regalo de aniversario, Alina? Fue en ese momento cuando por fin lo entendí… Jason nunca me había creído… y la razón por la que siguió casado conmigo no era amor. Era castigo.
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Solo El Plomo Florece

Solo El Plomo Florece

Llevaba tres años casada con Alexander. Todo el mundo le temía por su crueldad, pero conmigo siempre había sido muy tierno. Sin embargo, todo cambió hace seis meses, cuando Elena recibió un balazo por él durante una balacera. Alexander siempre decía que ella fue herida por salvarle la vida, así que yo tenía que ser comprensiva. En la gala más prestigiosa de la familia, mi esposo, el Don, Alexander, llegó del brazo de su asistente, Elena. Llevaba prendido al pecho el broche de rubí que simbolizaba la posición de la Donna de la familia. —Elena recibió un balazo por mí. Le gustó el broche, así que se lo presté por un tiempo. De todas formas, tú eres la única Donna aquí. Trata de tener algo de clase. No discutí con él. Me quité el anillo de bodas y saqué los papeles de divorcio. —Si tanto le gusta, que se lo quede. Incluyendo este lugar junto a ti. También renuncio a eso. Alexander firmó sin dudarlo, con una sonrisa arrogante. —¿Qué clase de jueguito manipulador estás inventando ahora? No eres más que una huérfana. Sin la protección de nuestra familia, no vas a durar ni tres días en Sicilia. Te doy una semana para que te arrepientas de esta estupidez. Luego no vengas llorando de rodillas. Saqué un celular satelital encriptado que no había usado en tres años. Alexander no sabía que, en realidad, yo era la hija menor de la familia mafiosa más antigua de Europa. Pero mi familia y la de Alexander siempre habían sido enemigas. Para casarme con él, me cambié el nombre e incluso corté toda relación con mi papá y mis hermanos. La llamada entró. Respiré hondo y susurré: —Papá, me arrepiento de lo que hice. Manda a alguien por mí en dos semanas.
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Cuando el Alfa Me Reclamó... Ya Era Demasiado Tarde

Cuando el Alfa Me Reclamó... Ya Era Demasiado Tarde

Después de que Seraphina Vale me arrebatara a tres hombres que alguna vez habían sido destinados a mí, juré que jamás permitiría que otro lobo me reclamara. Hasta que Dorian Blackthorn, el Alfa de la Manada Blackthorn, me reclamó delante de todos. Bajo el Juramento de la Luna, prometió lealtad absoluta. Rechazó cada intento de acercamiento de Seraphina e incluso denunció públicamente su comportamiento en la sala del consejo. Por primera vez, creí haber encontrado a un lobo al que podía entregarle mi alma sin miedo. Tres años después de nuestro vínculo, volví a ver a Seraphina. Alguien le preguntó: —¿Cuál ha sido la locura más grande que has hecho en tu vida? Se humedeció los labios y sonrió, con la mirada perdida, como si estuviera recordando algo lejano. —Por supuesto, lograr que Dorian Blackthorn me marcara. Su compañera sigue creyendo, como una tonta, que él realmente me odia. —La verdad es que llevé a su cachorro en mi vientre, viví en su territorio, conduje su auto y gasté su dinero. Todas las miradas se volvieron hacia mí. Después de todo, yo era la Luna de Dorian. No reaccioné. Simplemente envié la solicitud que había redactado durante tres días a los Equipos Médicos Luna Negra. La respuesta llegó a mi mente casi de inmediato: "Su solicitud ha sido aprobada." "Los Equipos Médicos Luna Negra le dan la bienvenida como su nueva Sanadora Jefa. Su oficina y residencia ya han sido preparadas." Mi loba emitió un gruñido bajo en mi pecho. Dentro de dos días abandonaría esta manada. Y nunca volvería la vista atrás.
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Promesa rota, corazón renacido

Promesa rota, corazón renacido

Como la única hija de Carlos Navarro, el rey de las apuestas, mi vida desde siempre estuvo marcada por la sombra del caos y el peligro. Desde que era pequeña, mi papá me rodeó de nueve guardaespaldas leales para protegerme, listos para sacrificarse por mí. Ya de adulta, él me hizo una petición: que eligiera a uno de ellos como mi prometido. Pero tomé una decisión muy clara: alejé de mi lado a Alberto Oliveira, el único hombre que realmente había ocupado mi corazón por tanto tiempo. Lo hice por esto: en mi otra vida, justo el día de la ceremonia de compromiso, unos enemigos me secuestraron. Mientras me estaban clavando agujas envenenadas en las manos, temblando del dolor más terrible, llamé a Alberto, suplicándole que viniera. Pero su respuesta fue helada, sin una pizca de empatía. —Andrea Navarro, ya deja de hacer tus teatros. ¿Tu ubicación no miente, no? ¡Sigues cómodamente instalada en la suite del hotel! Qué asco, usar un truco tan bajo solo para intentar atraparme... Al escuchar aquellas risas de mujer al otro lado de la línea, sentí un golpe mortal. Cerré los ojos, totalmente consumida por la derrota. Cuando la jaula metálica se hundió en el mar y el agua gélida me invadió, llenándome la nariz y la boca, sentí cómo la vida se me escurrió del cuerpo, gota a gota. Volví a despertar... Esta vez, era el día en que mi padre me pidió que eligiera a mi prometido. Y esta vez, no dudé ni un segundo en borrar el nombre de Alberto de la lista. Sin embargo, durante mi compromiso con Leonardo Pinto, ¿por qué era él quien estaba suplicándome entre lágrimas que me casara con él?
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Renací y no quiero un esposo mafioso

Renací y no quiero un esposo mafioso

El día que iba a dar a luz a mis gemelos, soborné al médico de la familia para que me inyectara todos los potentes medicamentos disponibles en el hospital para frenar las contracciones y retrasar el parto por la fuerza. Lo hice porque, en mi vida pasada, Vincenzo Moretti había sido diagnosticado con baja calidad de esperma, apenas podía concebir. Para asegurarse de tener un heredero, mantuvo diez amantes fuera de casa y anunció que el hijo que naciera primero sería el próximo padrino de la familia. Me había prometido que si lograba dar a luz antes que ellas, se despediría de todas sus amantes y permitiría que mi hijo heredara el clan Moretti. Yo le creí. Cuando descubrí que estaba esperando gemelos, temblaba de la emoción. Pero al final del parto, ordenó que me arrojaran junto a mis recién nacidos al frío sótano donde estaban los vinos, y le prohibieron a cualquiera acercarse. —Lucia viene de un origen humilde. Solo quería asegurarle a su hijo un estatus dentro de la familia para que ambos tuvieran un futuro mejor. Pero tú, a propósito, difundiste la noticia, haciendo que ella sufriera un parto desesperado y causando la muerte de ambos. —Eres tan cruel que no mereces ser la madre del heredero de la familia Moretti. Reflexiona bien, en tres días te dejaré salir. Luego, ordenó al mayordomo sellar las puertas. Pero lo que no sabía es que esa noche, el sótano se incendió, y mis hijos y yo morimos quemados en las llamas. Cuando volví a abrir los ojos, regresé a la noche anterior al parto. En esta vida, no seré la esposa de un mafioso. Cuando nazcan mis hijos y recupere fuerzas, huiré con mis pequeños lo más lejos posible.
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Me Torturó por Su Hermana

Me Torturó por Su Hermana

La hermana mayor de mi esposo, Aurora Castro, estaba embarazada cuando se arrojó desde lo alto de un edificio. Su última llamada me la hizo a mí. La policía me pidió que contara lo que sabía, pero no dije una sola palabra. Mis suegros se arrodillaron ante mí y me rogaron que hablara; yo los miré con frialdad. Aun así, mi esposo no me pidió el divorcio. Al contrario, me trató todavía mejor que antes. Pero cuando yo también quedé embarazada, empezó mi pesadilla. Me ató a la cama y llamó a un grupo de vagabundos para que abusaran de mí por turnos. Dijo que quería que yo también supiera lo que era la desesperación.
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