Mi esposa
Y lo decía en serio, no solo había gastado dinero en los exámenes médicos de Isabela, también pagaba los medicamentos para la diabetes que necesitaba, y ahora gastaba dinero en un viaje para traer una mujer que seguiría con la mentira.
—Por supuesto que hay que festejar tu cumpleaños, si tu esposo quiere hacerlo, no podemos determinarlo. —dijo Micaela, y dirigiéndose a Maximilian le comentó—, lo que vayas a hacer, puedes contar conmigo, entre los dos podemos organizar algo hermoso aunque sea pequeño.
Maximilian maldijo interiormente, había querido una cosa y ahora tendría encima a Micaela, no la aguantaba, ¿cómo iba a organizar una fiesta con ella?