Relatos eróticos cortos
Vuelvo a meter la mano a mi bolso y saco el sobre que más ansiaba entregar desde que lo recibí esta mañana.
—Esta es la solicitud de divorcio del señor Lisandro Santoro, ahora está notificada, —dejo el sobre en el escritorio de la amante de mi marido y luego me acerco a ella, para que solo nosotras podamos escuchar mis palabras—, gracias por dejar libre a Lisandro no sabes lo bien que follamos, esas escapadas a los sanitarios en lugares públicos son realmente excitantes, tanto que nunca podré cansarme de que me haga suya una y otra vez. —Me separo de ella y veo como sus ojos me miran con furia, levanta su mano para darme una cacheta, por lo cual se la sostengo y la empujo contra su silla. —C