Soy la esposa del tío de mi ex
—Nunca me divorciaré de Marcus, la única forma en que lo haré es que él mismo me pida el divorcio, o me pida que lo deje, si eso no pasa, entonces, resígnese, suegrita querida, va a tener que soportarme hasta que la muerte nos separe, pero dígame, usted porque no dejó que le señor Andrés fuera feliz con la madre de Sabrina, tengo entendido que se supo meter de vuelta para recuperar lo que perdió.
—¡¿Cómo te atreves a compararte conmigo, mujer?!
—Más bien, usted, ¡¿Cómo se atreve a decirme que deje a Marcus?! Yo soy su esposa, y nadie nos va a separar, menos usted.
—Evana, eres una calamidad.
Evana sonrió con sorna.
—Créame, Fátima, no soy una calamidad tan terrible como lo es usted.
Evana sa