Bajo La Sombra de La Venganza
Viuda Jenkins.
Abigaíl estaba atónita. La Viuda Jenkins. La mujer que había conocido fugazmente esa mañana. No era un milagro, sino la mano de Joe, operando en las sombras, pero eso ella no lo sabría.
La cabaña era ahora su santuario. Abigaíl comenzó a desempacar, a instalarse. Colocó sus libros de texto en la pequeña repisa, colgó su bata blanca, desdobló las mantas nuevas que había comprado. Cada acto era un paso para recuperar su vida, su identidad. A pesar del aislamiento y la frialdad de Joe, el simple hecho de que el lugar estuviera limpio y reparado le dio la paz mental necesaria para concentrarse en lo que venía: el trabajo.