Obsesión Secreta de Papá
ADVERTENCIA: Contenido Explícito 18+
La luz de la luna se derramaba a través de las pesadas cortinas, tiñendo de plata el pecho desnudo del desconocido. Jessy se quedó paralizada en la puerta de la mansión familiar, con el corazón golpeándole el pecho mientras sus ojos recorrían los marcados abdominales del hombre, las poderosas líneas de sus muslos y el inconfundible bulto grueso tensándose bajo unos bóxers negros.
Él era peligro envuelto en pura masculinidad.
Ven aquí —ordenó con una voz baja y áspera.
Las piernas de Jessy se movieron antes de que su mente pudiera protestar. En segundos, la boca de él estaba sobre uno de sus pechos, caliente y exigente, mientras dos dedos gruesos se hundían profundamente dentro de ella, arrancándole una oleada húmeda y vergonzosa de deseo.
Jessy se aferró a sus hombros, jadeando, gimiendo, desmoronándose mientras el placer la consumía como fuego. Él la embestía más fuerte, más profundo, susurrándole elogios obscenos contra la piel hasta que ella se quebró por completo entre sus brazos.
Aún unidos, con su miembro latiendo dentro de ella, apartó mechones húmedos de su rostro bañado en lágrimas y sonrió con arrogancia.
—Ahora dime otra vez tu nombre… Jessy.
Unos pasos resonaron sobre el suelo de mármol del pasillo.
—¿Jessy? Cariño, ya llegué.
La voz de su tía —cálida, amorosa y demasiado cercana.
El terror y el deseo prohibido se retorcieron en el pecho de Jessy mientras permanecía desnuda sobre el hombre que nunca fue un extraño. El semen aún resbalaba por sus muslos cuando él movió lentamente las caderas, hundiéndose más profundo, y le susurró ardiente al oído:
—Quédate muy calladita, pequeña. No querrás que Mamá descubra lo fuerte que acaba de correrse su preciosa sobrina política en la polla de su nuevo marido.