Magnate en la línea de Fuego
¿Cómo podía esa mujer, que parecía tan frágil en la quietud del sueño, inspirar en él tanto desconcierto?
¿Y cómo podía ser que las palabras de Roldán, dicho casi como un comentario trivial, pesaran más en su mente que las súplicas de Blair?
Cyrus apretó la mandíbula. No podía permitirse debilidad. No podía permitirse confiar ciegamente.
El poder, lo sabía mejor que nadie, se mantenía gracias a la vigilancia constante. Y el amor, si es que eso era lo que sentía, podía ser el arma más peligrosa de todas.