Tempestad
—Solo son rasguños de las espinas, no es nada grave
—¿Está completamente segura señorita? —persistió mostrándose casi preocupado.
—Si, estoy perfectamente—mentí, los frenéticos latidos de mi corazón decían otra cosa, pero no estaba segura si el motivo era el extraño incidente o él—todo gracias a usted. ¿Cómo puedo agradecerle su ayuda?
—Un simple gracias es suficiente señorita...
—Mi nombre es Emma Baker.
—Es un placer— aludió con cierto encanto en su tono de voz— pero me gustaría hacerle una pregunta si no le incómoda.