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El amor no se puede forzar

El amor no se puede forzar

Después de mi muerte, mis padres firmaron el consentimiento para donar mis órganos, por lo que mi retina terminó en el cuerpo de Carina Fernández, la hija adoptiva que más amaban. Tras esto, Carina se casó con mi propio hermano. Por fin, se convirtieron en una verdadera familia. Pasé toda una vida compitiendo con ella, solo para acabar sin nada, sola, con un destino miserable. Pero, al renacer, decidí vivir mi vida para mí. Y, contra todo pronóstico, el camino me llevó a una felicidad inesperada.
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Ojalá no hubieras sobrevivido ese día

Ojalá no hubieras sobrevivido ese día

Cuando tenía nueve años, quedé atrapada en una explosión mientras intentaba salvar a Joel Yorks, en donde la onda expansiva me arrebató la audición, por lo que, desde entonces, he tenido que usar audífonos. Joel se sintió tan culpable, que Insistió en pedirme la mano, y, con los ojos llenos de lágrimas, juró: —Helen, cuidaré de ti el resto de mi vida. Sin embargo, cuando cumplí dieciocho… todo cambió, porque él quería complacer a la chica más bonita de la escuela. Por esto, delante de ella y de todos nuestros compañeros, me arrancó el audífono, mientras decía con total desprecio: —Estoy harto de que seas una carga. De verdad desearía que no hubieras sobrevivido aquel día cuando tenías nueve años. Habría sido mejor que estuvieras muerta. Apreté mi informe audiológico y guardé silencio. Al llegar a casa, revisé en silencio mis solicitudes universitarias y, junto con mis padres, rompí formalmente el compromiso. A partir de entonces, Joel y yo seguiríamos caminos separados. No volveríamos a encontrarnos.
Short Story · Romance
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El amor que ya no vuelve

El amor que ya no vuelve

Regresé a ese momento de mi vida en que mi tío político —con quien no tengo lazos de sangre— había sido drogado con esa droga afrodisíaca. Pero esta vez, no me convertí en su “antídoto”. En lugar de eso, marqué el número de la mujer que él realmente amaba. En mi vida anterior, me enamoré perdidamente de él. Cuando supe que había sido drogado, ignoré su súplica de llamar a su gran amor… y fui yo quien calmó su deseo. Un mes después, quedé accidentalmente embarazada. Por lo que él se vio obligado a casarse conmigo, pero el día de la ceremonia de nuestra boda, su amada —que había viajado al extranjero para olvidar su dolor— fue secuestrada y asesinada. Antes de morir, le hizo ciento noventa y nueve llamadas pidiendo ayuda. Él, que estaba ocupado cumpliendo con la boda, no contestó ninguna. Después… solo se quedó mirando aquellas llamadas perdidas, sin decir una palabra. Hasta que, el día que tenía que dar a luz, me encerró en el sótano. Le rogué que me llevara al hospital. Pero él solo sonrió, con esa frialdad que jamás olvidaré, mientras me veía morir lentamente, sin poder traer al mundo a nuestro hijo. Sus últimas palabras antes de que cerrara los ojos y muriera fueron: —Si no hubieras quedado embarazada, nunca me habrían obligado a casarme contigo. Si no fuera por ti, habría contestado las llamadas de Luz y, ella no habría terminado así. Tú… mereces morir. Y entonces, volví a abrir los ojos. Era ese mismo día, el día en que él había sido drogado con ese medicamento afrodisíaco.
Short Story · Romance
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Después de donarle el hígado a mi novio, supe que fue su venganza

Después de donarle el hígado a mi novio, supe que fue su venganza

Mi novio fue diagnosticado con cáncer y necesitaba un trasplante de hígado. Cuando supe que yo era compatible, no dudé ni un segundo en aceptar la operación. Me extirparon dos tercios del hígado. El dolor era insoportable, pero en cuanto recuperé la conciencia, corrí a ver cómo estaba él. Frente a la puerta, escuché su conversación con un amigo. —Eres un genio, Javier. Nadie más podría idear una forma de venganza tan cabrona. Javier Morales soltó una risa burlona. —Si no fuera porque no quería armar tanto escándalo, hasta le habría quitado un riñón solo por diversión. —Por su culpa, Elena fracasó en el examen de ingreso a la universidad y tuvo que irse al extranjero. En un mes regresará, y en ese momento me despediré de Lucía para siempre.
Short Story · Romance
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Cuando me tuviste, no me viste

Cuando me tuviste, no me viste

Dos semanas antes de la boda, Nelson decidió posponerla una vez más. —Ivana inaugura su primera exposición de arte ese día —me dijo—. Estará sola y nerviosa. Tengo que estar ahí para apoyarla. Al final, tú y yo ya estamos juntos, ¿qué más da casarnos un día antes o después? Pero ya era la tercera vez que aplazaba nuestra boda por aquella mujer. La primera, Ivana acababa de operarse y sentía nostalgia de la comida de su tierra, por lo que Nelson no dudó en viajar al extranjero y quedarse con ella durante dos meses. La segunda, Ivana decidió irse al bosque en busca de inspiración para pintar y él, preocupado por su seguridad, fue tras ella. Esta era la tercera. Colgué la llamada y miré a César, mi amigo de toda la vida, quien se encontraba sentado frente a mí, relajado, jugando con su bastón de esmeralda, cuyo golpeteo en el piso de mármol rompía el silencio entre nosotros. —¿Todavía necesitas esposa? —le pregunté, sonriendo con picardía. El día de mi boda, Ivana sonreía radiante, copa en mano, esperando el brindis del hombre a su lado. Pero él, con los ojos rojos, observaba en silencio la transmisión en vivo de la boda del heredero del Grupo Santos, el imperio inmobiliario más grande del país.
Short Story · Romance
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Todas las Flores que No Fui

Todas las Flores que No Fui

Llevo diez años casada con Nicolás. He conocido a cada una de sus novias. Cada vez que se aburría y quería cambiar, yo era su mejor pretexto para terminar con ellas: —Si te casas conmigo, vas a terminar igual que ella. Nos acostumbraríamos tanto el uno al otro que se perdería toda la emoción. En nuestro aniversario de bodas, yo le secaba las lágrimas a la universitaria que acababa de dejar, mientras él llevaba a su nueva conquista al cine. Cuando se acabó el paquete de pañuelos, fue como ver un reflejo de mi pasado. Así que le pedí el divorcio. Su reacción fue de una confusión genuina, algo raro en él. —¿No vas a esperar un poco más? Tal vez lo nuestro pudo funcionar. Le dediqué una sonrisa vaga, sin responder, y compré un boleto de avión para cruzar el océano. Ya no podía esperar a que cambiara, así que decidí dar el primer paso.
Short Story · Romance
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Chasing Ring (Architect Series no.2)

Chasing Ring (Architect Series no.2)

Etyl Guanzon is an Architecture student from Amstar Universitry, who is known by having a bold mouth. Everyone likes her, everyone's dream is to have her, touch her, and to claim her. Everyone- not until Jave Balesteros appeared. The only man who ignored her presence. She lives in a reality where everything is completely fine and nearly perfect. But, how will she conquer the life that JB gives her? Where her bravery takes her? He has principles and goals. He chased the justice not the woman. Did they play their role well when the uncertainties of their lives revolve around them?how difficult would it be for Etyl to choose the man of her dreams? And, how will JB choose Etyl over justice?
Romance
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No, Jason your friend is hotter

No, Jason your friend is hotter

What happens when fate and chance come knocking with a blank slate, a minute after you just felt a car climb over you? Jason ignored her. He humiliated her. He let their daughter almost drown while he played father to his mistress’ child. But when Molly died, fate gave her a second chance. This time, she would no longer be the obedient wife. This time, she’ll expose him, starting with the secret that has the potential to unravel every single crafted plan: She’s carrying his best friend’s child.
Romance
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Pria Bayaranku Ternyata Penguasa No. 1

Pria Bayaranku Ternyata Penguasa No. 1

Diadopsi. Dijodohkan. Dipaksa menikahi pria yang mencintai wanita lain. Avenna tak menangis. Tak mengamuk. Dia hanya tersenyum dan menjalani peran sebagai Nyonya Hazelton yang anggun, tak tersentuh, seolah kebal pada luka. Hingga malam itu datang. Malam di mana seorang pria bayaran bertopeng merenggut kendalinya. Membisikkan dosa di balik ciuman, menyulut bara dalam tiap sentuhan, dan menyeretnya ke dunia yang tak pernah ia kenal, penuh napas panas, erangan tertahan, dan bisikan yang merusak logika. "Kau yakin… ingin lepas dariku?" Suara baritonnya merayap di telinga Avenna, menelusup ke tulang belakangnya seperti racun manis yang mematikan. "Yah, yah, aku rasa begitu." Suaranya bergetar. Tapi tubuhnya sudah menyerah sejak jemari pria itu menekan pinggangnya, mengukir ingatan yang tak bisa ia hapus. "Kau bohong," bisiknya. Napasnya membakar kulit leher Avenna. "Karena hanya aku yang tahu… bagaimana membuatmu lupa siapa dirimu, dan hanya mengenal namaku dalam teriakanmu, dalam tubuhmu, dalam setiap detak jantungmu." Satu gigitan. Satu desah. Dan seluruh kendali Avenna runtuh. Tapi yang tak ia tahu… Pria itu bukan sekadar pemuas sesaat.
Romansa
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One Hundred Betrayals, One Final No

One Hundred Betrayals, One Final No

I had been married to Lucius Martin for three years, and in all that time, there was never a shortage of women around him. Each time he brought another woman home, he would give me a necklace worth a fortune. In just three short years, I had accumulated ninety-nine necklaces. When Lucius fastened the hundredth necklace around my neck, I no longer cried or made a scene. Because this time, the woman he cheated with was my own older sister, the one who had beaten and scolded me since we were children. The man I loved most joined hands with the person I hated most to torment me together. At that moment, my heart finally died. This time, I took the initiative and walked up to Lucius, placing a house purchase contract into his hands. "As long as you sign this," I said, "you can do whatever you want with her." A flicker of surprise crossed his eyes, but in the end, he signed without hesitation. For the first time ever, he even leaned down and gently kissed my cheek. "Good girl," he murmured. "You've finally learned to behave." I personally opened the car door for him and watched as he hurried off toward my sister. When the car disappeared completely from sight, I let out a long breath. Then I reached beneath the documents and pulled out the paper hidden there—a divorce agreement.
Short Story · Romance
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