Torrente de pasiones.
—sentencia él con una cercanía tan abrumadora que la descoloca por completo.
Atenea, acorralada por la tensión, se muerde el labio inferior con fuerza, tratando de contener el temblor de su boca, y desvía el rostro en la dirección contraria para evitar su aliento. Sin mediar palabra, Lucian alza la mano y desliza con suma suavidad el pulgar por su mejilla, recorriendo la línea de su mandíbula hasta llegar a sus labios. Con un tacto sutil y dominante a la vez, la obliga a soltar el agarre de sus dientes contra la piel, acariciando con el pulgar la comisura de su labio inferior. Atenea baja la mirada, derrotada por el tacto.
—Por favor… déjame ir —le suplica en un susurro tenso, casi inaudible