Compromiso repentino con el CEO
— Pero si puedes ser mi esposa.
Mi mente parece que hace corto circuito, porque aunque sé que escuché bien, no logro entender cómo fue que él llegó a esa conclusión, pero, es claro que no es una broma. Mi jefe no es alguien que bromearía así.
— ¿Esposa? — pregunta alguien y yo me giro lentamente hasta encontrar al pequeño que había bajado a buscar.
— Señor, en vista que está aquí, me retiro. Buenas tardes, señores Cappelletti. — dice una mujer perfectamente vestida, para después marcharse.