La Asistente Virgen Del Billonario
—Bueno, no, pero ya dicen mucho porque soy la esposa del billonario y no cuantas cosas más, como para llamar la atención—hizo un pequeño puchero, como si fuera una niña—Prefiero el bajo perfil.
Bryce sonrió ante las ocurrencias de su esposa, y le masajeó el muslo muy suave—tu jamás encajarías en un bajo perfil, amor—le susurró al oído y, de repente, ella deseó algo más que solo ese pequeño toque.
Él que ya la conocía, solo sonrió— ¿Qué está pasando por esa cabecita tuya? — preguntó, sabiendo muy bien el efecto que causaba en ella.