ODIAME COMO QUIERES POSEERME
Fue lo que vino después
Porque lo quise
El pensamiento llegó sin aviso, sin filtro, sin el menor intento de suavizarse antes de instalarse en mi mente con una claridad brutal, imposible de ignorar o reinterpretar, y con él se derrumbó la última defensa que había intentado sostener, esa idea cómoda de que todo podía reducirse a rechazo, a tensión, a una guerra de orgullo que podía prolongarse indefinidamente sin cambiar de forma, porque en ese instante supe que ya no era así, que ya no podía esconderlo detrás de palabras más seguras
—No… —susurré, pero incluso para mí fue evidente que no era una negativa completa, no tenía la fuerza ni la convicción de un límite real, fue más bien una adverte