Seducida por mi Jefe
Aumentaba la velocidad, y me calentaba y gritaba de excitación, me estaba perdiendo, ya no sabía de mí, sentí como metió un dedo y luego dos, y mis piernas bien abiertas dejaban ver todo mi sexo; yo gemía fuerte porque no me podía contener y solo gritaba.
— ¡METEMELO! ¡YA COGEME! ¡QUIERO SENTIRLO ADENTRO! ¡COGEME PAPI!
Paso una jovencita vendiendo uno dulces y solo la vi muy poco porque estaba muy excitada vi su cara al acercarse como de lujuria, sus ojos decían que ella también se mojaba, al momento se apartó, no ocupamos decirle nada, pero sus ojos de deseo como si quisiera estar en el lugar que estaba yo. Uufff y pensar que mi novio a quien se lo hacía tan delicioso era a mí me prendía má