MI ESTÚPIDO HERMANASTRO ©
—Tengo mis mañas, convencí a la vendedora con mis encantos, me dejo entrar—Hice un gesto en señal de puchero.
—Me imagino que tipo de encantos, ahora entiendo porque estaba tan maliciosa.
Dejó otro beso, está vez hasta las piernas me tambalearon.
—Solo le dije que tenía una suegra psicópata que no me deja ver a mi chica, me muero de tristeza—Sonrió malvadamente.
—¡ah, pero psicópata!
Lo miré directo a los ojos, cómo lo amo, cada una de sus locuras.