En esta vida no tengo corazón para amar
Me detuve, y hubo un corto tiempo de silencio antes de que le contestara, con calma le respondí:
—¿Qué esperas que te diga, Adrián?
En sus ojos se podía ver reflejado el dolor.
—Mía, estás viva, estás bien… ¿porqué no me buscaste? ¿Sabes cómo he vivido por todos estos años sin ti? Si no fuera gracias a este accidente, no te habría vuelto a encontrar, ¿acaso pensabas esconderte de mí toda la vida? Mía, lo admito, en nuestra vida pasada, no me porté bien contigo, te hice mucho daño, pero eso ya quedó atrás en otra vida… ¿Por qué sigues empeñada en dejarme solo?