Enamorado de mi ex esposa
Héctor Altamira era, junto a Nicolás, su todo, su complemento, su amor, aquel sueño de primavera que permanecía dentro de ella eternamente.
Adara…yo, solo una vez estuve enamorada, y de eso hace ya tanto tiempo, que cualquiera podría decir que lo he olvidado, sin embargo, aun a pesar de que los años ya pasaron y me dejaron arrugas bajo los ojos que tanto lloraron, nunca pude olvidar a mi amado Francesco, aun hoy, lo recuerdo como si fuera ayer, un eterno recuerdo de la primavera de mis mejores años que ya no volverán jamás. Aun esta mañana extrañe mirarle sentado en esa mecedora del pórtico bebiendo su acostumbrada taza de café que le servía cada amanecer sin falta. Cuando él se fue al cielo