Una esposa por contrato
No tienes nada que agradecer, te lo mereces, tus capacidades saltan a la vista – respondí. Por fin nos levantamos, y comenzamos a prepararnos para el que sería nuestro primer día de trabajo juntos, me emocionaba poder ver a mi esposa también en ese ámbito, estaba seguro que le iría de maravilla, comenzaría un nuevo ciclo para ella, tendría la oportunidad de experimentar lo que siempre quiso pero qué debido a la fatalidad le fue negado. Siempre tuvo que sacrificarse por el bienestar de los demás, pero ya no más, era un momento de qué pudiese vivir plenamente haciendo lo que le apasiona. – Nana, todo está listo para la comida de los gemelos, ya sabes dónde está su ropa, si necesitas algo no d